#ChicasdeViaje: Dubai

4 NOCHES EN LAS MIL Y UNA NOCHES

Una nueva aventura nos acercó a Dubai, una de las ciudades más modernas del planeta y ahí estuvimos viviéndola intensamente en un invierno de 30 grados y con todo el glamour de las mil y una noches. Me habían hablado tanto de esta ciudad que no pude ir sin altísimas expectativas, pero lo mejor que te puede pasar cuando te hablan maravillas de un lugar, es que al llegar, la encontrás mejor de lo que te habían contado!

Después de 18 hs. de vuelo y una escala en Rio de Janeiro, llegamos a Dubai invitadas por Emirates, la aerolínea de bandera de Emiratos Árabes Unidos que ya es una experiencia de vuelo de otro planeta. Como puede ser que exista un avión así, chicas!? Tiene hasta habitaciones!!, como un hotel pero en un boing, increíble! y la experiencia turista también lo es.

Ya cuando volás te vas imaginando la ciudad. Claramente a la altura de los jeques! Pero con una calidez que a mí me pareció encantadora y me llamó mucho la atención… que en medio del lujo hay cosas también sencillas que se parecen a casa. Síí! algo que fuera de todo glamour te hace sentir como en casa. Qué sabía de Dubai antes de llegar? Que son 7 Emiratos y que lo primero que hay que hacer antes es: sacar la visa! Si!! El paso 1 es la Visa.

CÓMO SACAR LA VISA
Si lo tuyo es una escala por menos de 24hs. no necesitás. Si vas de viaje tenés que gestionarla en un trámite personal en la Embajada de EAU en BsAs (en Belgrano). Acordate hacerla con tiempo! Aprox. 1 mes antes pero no tanto porque tiene validez de 2 meses. O sea podés usarla dentro de los 60 días. Entrás a http://www.embajadaemiratos.org.ar y bajás el formulario. Lo completás electrónicamente en INGLÉS y lo imprimís. Tenés que llevar fotocopias del pasaporte, 2 fotos 4×4 fondo blanco y el pasaporte original y acordate que es obligatorio tener una reserva de hotel. También tenés que pagar el visado de aprox. $1000 en el banco , si o si tenés que pagarlo en caja (NO TRANSFERENCIA) porque en la Embajada te piden el ticket. Leé toda la data acá http://www.embajadaemiratos.org.ar/Consulado/P.Argentino.htm

LLEGAMOS AL AEROPUERTO
El traslado dentro del aeropuerto te hace viajar a esas películas que veías de chica y creías que nunca ibas a vivir, bueno es realidad. Ascensores para miles de personas, trenes modernos que circulan por varias vías y la pulcritud del blanco de los agentes de migración que te miran con cara de malo y sin preguntarte nada te sellan el pasaporte, un sello que es la entrada al lugar que nunca más olvidarás.

Al mejor estilo #SATC en el aeropuerto nos esperaba nuestro chofer, si!!! Tuvimos chofer durante nuestra estadía y con él llegamos a nuestra tercera sorpresa (después del avión y del aeropuerto) el tremendo hotel!!! Nos hospedamos en el más alto de Dubai: el JW Marriott Marquis, que son 72 pisos de pura vista, 10 ascensores, 2 torres gemelas, restaurantes, una panadería, bares e instalaciones de lujo. Pero de nuevo, esa sensación… la cordialidad de su personal, hace que sientas algo como estar a la vuelta de casa. No hay gran distancia en lenguaje ni cultura porque hay muchos que hablan español! El 80% son inmigrantes así que escuchás todas las lenguas.

Te imaginás nuestra habitación en el Piso 54!!!?? Na na na na na…

Cuando abrimos la puerta no lo podíamos creer, la vista tremenda y de noche ni te digo. Yo en general, y lo mismo me pasó cuando viajé a Japón, no soy de afectarme mucho, Jet Lag no te tengo miedo! Acá la diferencia es de +7 horas así que lo mejor que podés hacer, y lo mismo hago cuando llego a NY con pocas horas de diferencia, es jamás acostarme a descansar. Al jet lag lo matás andando! Dejá todo en el hotel y salí a devorarte la ciudad.

Un dato importante y que es bien diferente es que en los Emiratos los días laborables van de Domingo a Jueves, está bueno saberlo para organizar tus recorridos porque el fin de semana es Viernes y Sábado y muchos lugares cierran o tienen horario reducido.

DÍA 1 EN DUBAI

Nuestro primer contacto con la ciudad fue nuestro guía ISLAM , un genio y de origen Egipcio! Es casi imposible encontrar emiratíes en turismo porque en general no se relacionan con personas fuera de su círculo. Vimos tantos argentinos que nos sorprendimos! Obvio te cuentan que viven bárbaro.

Islam hablaba español y fue la persona que nos contó casi todo acerca de la cultura y respondió las miles de preguntas insólitas que teníamos, una que lo mató de risa fue “Cómo reconocemos a un jeque?” Jajaja. Tanto lo hicimos reir que ya ni me acuerdo la respuesta!

Cuando salimos a la calle lo primero que sentís es la temperatura, el invierno es caliente, 30 grados por eso te aconsejan viajar en cualquier estación menos en su verano. Al salir ves las venas de Dubai: miles de autopistas interminables, manda el cemento, todo en obra gigante y majestuoso, en expansión. Nada es una cuadricula, todo se mezcla, para ir a un edificio que ves enfrente y parece ahí nomás, olvídate, tenes que tomar un taxi y llegás en unos 20! Jajaja. Eso que te parece a 5 caminando son vueltas por miles de autopistas y el tip transporte es que por suerte los taxis no salen más caros que en BsAs. A nosotras nos sirvió el taxi aunque otra buena es usar monoriel (que ellos llaman tranvía) y metro, y ambos pagás con pase de turista.

Nuestra primer parada Dubai Marina

Un lugar que si me preguntás… se parece algo a Miami y su costa de veleros y yates millonarios. Es zona de expatriados y un lugar tranquilo para caminar y disfrutar de sus locales y bares mientras te deleitás mirando ese primer Dubai rarísimo que viniste a buscar. Se destaca la Dubai Marina Cayan Tower, un rascacielos tremendo que se va torciendo como un espiral y de un estilo de arquitectura que ya empieza a sonarte, el high tech y todo nuevo, como máximo 10 años de antigüedad donde antes todo era desierto.

Acá tomamos un monorriel y luego el metro para ir al centro de la ciudad. Un destino que nos generaba curiosidad porque era el hotel más lujoso del mundo, mega exclusivo y ostentoso, con canales de agua por donde accedés a las habitaciones.

El Al Qasr Hotel, en la zona de Jumeirah y parece Qasr “palacio” en árabe y lo diseñaron manteniendo el estilo de casa de veraneo de los jeques y cada vez que me decían la palabra “Sheikh” –jeque en árabe-, me acordaba de la novela de mi mamá no me dejaba mirar cuando era chica. La vista de las habitaciones era algo increíble, los canales de un turquesa soñado y palmeras en la playa y vistas a otro de los clásicos, el Hotel Burj al Arab. Al hotel Qasr no podés entrar si no estás hospedada, nosotras insistimos demasiado y burlamos algunas normas de seguridad para lograrlo también jajaja. Pero al resto de los hoteles, en general, podés entrar y tomar algo en alguna de sus terrazas o bares sin estar hospedada.

Ahí hicimos una pasada por los Zocos (mercados) en Old Dubai, me volví loca por las especias, los aromas que se mezclan entre los turistas que buscan souvenires gastronómicos y son todos una maravilla en variedad y calidad.

Viajás por las mil y una noches a través del tiempo y querés llevarte todo!

Empezando por las alfombras de Aladdin, la vajilla increíble, las telas, los zapatos de Carrie Bradshow y acá se viene un ejercicio del que no zafás: el regateo, que forma parte de la cultura y requiere cierta energía…

Y claramente Dubai es sinónimo de shopping, así que allí fuimos!!

Previa parada por el Burj Khalifa y la torre más alta del mundo!

Todo acá es como lo más del mundo… jajaja le buscaron la vuelta para ser lo más en todo. Entonces preguntamos a nuestro guía cómo era el shopping? Y qué nos contestó? El más grande del mundo!! Jajaja, sí, el Dubai Mall.

Si todavía te quedan dudas de qué es el Burj Khalifa, pensá en Tom Cruise y la peli Misión Imposible donde arriesgó su vida sin usar dobles para filmar “Protocolo Fantasma”. Para ingresar tenés que pagar un ticket que se compra online con anticipación, o podés tentar a la suerte y ver si hay chances sin reserva como hicimos nosotras jajaj. Ojo, cierra temprano tipo 18hs.

Los arquitectos que lo diseñaron se inspiraron en una flor, aunque a mi no me pareció, y sabés qué hay adentro? 160 pisos con viviendas, restaurantes, miradores ,oficinas y exposiciones. Desde arriba la vista es magnífica y tomás dimensión de lo que es Dubai y su perfecta maqueta. Pensar que antes todo era desierto! El recorrido incluye un paseo por la historia de su construcción.

Luego de la torre fuimos al Shopping más grande del mundo! Y 1400 tiendas, el Dubai Mall es una locura, no sabés por donde empezar! las marcas más lujosas y las populares. Nosotras preferimos ir a ver las curiosidades de las que tanto nos habían hablado. Un parque de diversiones, miles de restaurantes, pistas de patinaje, acuarios, parques temáticos. Un mundo adentro de otro mundo y hasta un simulador de vuelo de Emirates para que juegues a sentirte piloto volando tu propio avión. Sí sí, todo esto es Dubai. El simulador también requiere reserva online y se llama The Emirates A380 Experience y se puede hacer con chicos porque la mayoría de las atracciones del shopping están pensadas para chicos, es una ciudad donde se re puede venir con chicos.

La noche de Dubai tiene mucha vida y nosotras no queríamos dejar de conocerla, en general a todas las ciudades donde voy intento salir de día y de noche así que con un amigo que tiene residencia en la ciudad, decidimos ir a conocer esos lugares secretos!!

El primero fue Barasti Beach, en la playa, con mucha onda. Música en vivo, bares donde ver el atardecer y vistas de la ciudad. Ves la gente fumando tabaco especiado en Narguile o Shisha, la pipa que si fuiste a Londres seguramente viste, o en bares de Miami o en cualquier lado en Marruecos. Es parte de la cultura de medio oriente y tiene muy buen aroma. Barasti Beach es una playa bomba también para ir de día.

Después la aventura continuó en Rock Bottom, un lugar legendario de Dubai, rock & roll, under, cerveza y gente de todo tipo, muy ochentoso. En la mayoría de los lugares las mujeres entran gratis, para ingresar te ponen un sellito de esos con luz negra en la mano. La noche termina tipo 2 de la mañana así que antes de morir de cansancio, fuimos a otro pub, el Irish Village, y como su nombre lo indica era un bar Irlandés repleto de gente de diferentes nacionalidades y con mucha onda y un toro mecánico en medio de la pista al que obvio nos subimos y no paramos de reírnos. A veces siento que el cansancio me da risa, o al revés, que es tanta la risa, que por eso nunca descanso en los viajes.

DÍA 2 EN DUBAI

Si ya te cansaste con todo lo que hicimos el día 1 imaginate el día 2. Todo lo que te conté fue nuestro día 1, pero si vos sos una persona humana y no extraterrestre como nosotras, jajaja podés dividirte ese día en varios o al menos 2 y disfrutar con más intensidad y pausas.

En el día 2 teníamos un plan muy diferente y empezó con un desayuno de los dioses. Islam nuestro guía nos esperaba en la puerta del hotel y lo hicimos esperar demasiado!, el motivo? El desayuno, nunca vi algo igual: 8 estaciones repletas de comida del mundo, solo en el desayuno! Y creo que podría haberme quedado todo el día degustando. Si te gusta la vida de hoteles y el confort de cada una de las estrellas que pagás, Dubai es tu lugar.

Nuestro próximo destino post panzada fue Palm Island, uno de los barrios más exclusivos y que si lo mirás desde el avión, tiene forma de palmera. Y acá te cuentan sobre los famosos con mansiones, Madonna, los Beckham, Brad y Angelina (qué harán con la casa ahora?)… Al final de “la palmera” está el hotel ATLANTIS, uno de los mejores resorts del mundo.

Tiene acuario y un parque acuático mega. Y seguimos con lo mejor del mundo! Jajajaj. Es muy parecido al de Bahamas. Cualquiera puede ingresar y es una experiencia única.

En el lobby, una imponente escultura de cristal del artista Dale Chihuly.

El resto del recorrido es pura aventura.  Paredes de piso a techo vidriadas que te hacen sentir La Sirenita, porque mientras caminás yendo hacia el acuario, estás rodeada de todas las especies marinas que puedas imaginarte incluyendo buzos, si sí, también podés contratar la experiencia de buceo, surreal.

Y de repente dejás la Sirenita y sos Indiana Jones , porque el acceso al acuario es por pasillos de templo subterráneo y diferentes ventanas-peceras que te invitan a apreciar esa vida marina que no estamos acostumbradas a ver y que recrearon con colchones en el piso para sentarte a relajar y sentir que el tiempo se detiene solo para vos.

Cuando salimos del acuario almorzamos en el restaurante Bread Street Kitchen, del famoso chef inglés Ramsay Gordon, Hells Kitchen, Masterchef… El lugar tiene mucha onda y es muy innovador, tanto en sus drinks con flores y colores, como en su menú, pero lo mejor que tiene es su Chef ARGENTINO, Cesar Bartolini de Lanús. Me encantó hablar con él… me contó que hace 15 años llegó de Argentina y se animó a hacer su sueño realidad y emprendió un nuevo rumbo sin saber que hoy sería uno de los mejores chef de Dubai. Su carrera empezó en el Gato Dumas, después se mudó a Irlanda y luego a Inglaterra donde conoció a Ramsay Gordon como su ayudante en el Plane Food del aeropuerto de Londres. Su comida me encantó! una ensalada de coliflor tan simple en su elaboración pero tan espectacularmente rica!

Luego volvimos al hotel para cambiarnos, teníamos una cita insólita: esquiar bajo techo en medio del desierto, sí sí, solo en Dubai, que paradoja, no? Así que fuimos al Ski Dubai y adiviná que? Claro! La pista era la más grande del mundo bajo techo adentro del segundo mall más grande del mundo jajaja, el Mall of the Emirates.

No tenés que pensar en nada más que disfrutar, porque con tu reserva (reservá todo haceme caso!) te dan la ropa necesaria para aguantar los -4 grados y tenés varias opciones: subirte a la aerosilla y bajar esquiando por una pista de 7 metros de altura, meterte adentro de una bola de plástico y rodar por la nieve o simplemente quedarte en la base y jugar tirabola, lo que quieras!. También hay un lugar con pingüinos, pero a mí sinceramente no me gustó porque caminan por un piso de goma eva que lejos está de simular su hábitat natural.

Del acuario a la nieve y de la nieve al hotel, eso es Dubai, un mix de propuestas contrastantes! Y como te decía, es muy familiar, un destino muy #ChicasconNiños.

Luego vino otra experiencia #SATC total, nos prepararnos para ir a la Palazzo Versace Party, un evento privado con invitados top, celebrities, modelos internacionales y nosotras jajaja, Kari y yo invitadas de lujo. Claramente esta experiencia no nos la esperábamos pero ahí estábamos, invitadas por el Ente de Turismo de Dubai.

Vestidas con lo mejor por supuesto (sí si, siempre tenés que llevar un outfit por si se te presenta invitación a la gala de los Oscars ponele!) llegamos al Palazzo Versace en medio de la nada misma, solo el hotel imponente, lujoso y ostentoso, muy Versace. Y vivimos una noche mágica con un cielo estrellado y una luna que parecía de escenografía. Drinks, comida, Dj en vivo, vestidos de fiesta impresionantes, todos de firma, y una noche inolvidable. Te diste cuenta todo lo que hicimos en un día?

A pesar del cansancio la noche no terminó en el Palazzo, cuando llegamos al Hotel no queríamos dejar de vivir la experiencia del bar en las alturas, el VAULT del piso 72 donde dos puertas se abrían simulando ser una caja fuerte y ahí se develaban las mejores vistas de la ciudad.

DÍA 3 EN DUBAI

El tercer día ya nos acostumbrábamos a los lujos y a los rascacielos… a vivir como reinas digamos jajaja. Tuvimos la suerte de que Emirates, la aerolínea que nos invitó a Dubai, nos llevara a conocer su Training Center para trasmitirnos su compromiso y responsabilidad en la labor que realizan todos los días con vuelos en más de 145 ciudades en los 5 continentes.

El Emirates Training Center es el corazón de la aerolínea, un espacio mega donde pasa de todo, sitios donde ves los diferentes tipos de asiento según la clase, réplicas de los aviones donde la tripulación practica el arte de servir al pasajero, una pileta de natación gigante que simula ser el mar donde podría aterrizar de urgencia un avión…

Y en una sala de maquillaje te enseñan el estilismo de las azafatas. Divinas!

El ingreso no está abierto al público, pero para nosotras que viajamos y mucho, nos sirvió para entender un poco más el funcionamiento de cualquier avión. Y nos contaron que la tripulación debe renovar su licencia una vez por año, en donde repiten el examen de lo que ya saben más las novedades.

Desde allí, Islam nos llevó de nuevo a a Jumeirah Beach, la hermosa playa donde habíamos estado el primer día pero ahora para conocer otro hotel de locos, el Burj Al Arab, catalogado como 7 estrellas y rodeado por las aguas del Golfo, agua caliente y transparente, más que en cualquier playa del Caribe, te juro.

Nos contaron la historia de las 7 estrellas que en realidad no lo son…. Pasó que para su inauguración, fue invitada una periodista inglesa que maravillada con semejante lujo, en su nota decidió ponerle 7 estrellas porque para ella no cabía en ninguna otra… De ahí el mito que es el único con tantas estrellas. El hotel parece que emergiera del medio del mar, como un velero gigante y de ahí al cielo un solo paso. Entrar es abrir las puertas del paraíso, todo grandioso, con estilo, sus alfombras de diseño único y armoniosamente combinadas con el resto del edificio.

Seguramente al llegar a Dubai, todas deseamos de alguna manera ser parte de este lugar, obviamente es difícil hospedarte a menos que manejes un presu muy alto, pero también podés vivir la experiencia degustando su cocina de lujo en algunos de sus restaurantes, se necesita reserva online y con más de 3 meses de anticipación. Si tenés menos presu podés tomar un drink en el bar Space, en la terraza de su Planta baja con terraza vista al mar. Y entonces ves cómo los huéspedes del hotel disfrutan de la piscina sobre el mar… mientras vos te morís de calor pero con todo el glamour del mundo jajaja.

Hace calor en Dubai… y hasta la brisa es caliente, por eso en todos los hoteles hay espacios con vistas, unas habitaciones vidriadas con aire acondicionado a tope. Lo que para nosotros sería una carpa, para ellos es un castillo de cristal.

Después de disfrutar unos ricos drinks y un picoteo literalmente de lujo, nos fuimos a preparar para una nueva aventura.

Algo que realmente me emocionó muchísimo y si te tengo que decir una actividad que no podés dejar de hacer en Dubai es ésta, ir al desierto para contemplar el sol cayendo detrás de las dunas. Podés contratar el paseo en Arabian Adventures.

La aventura comienza en 4×4, de repente la ciudad queda atrás y todo se vuelve dunas, el recorrido es un paisaje algo monótono hasta que de repente llega el oasis, como lo imaginaste en las películas.

Palmeras, casitas y un pequeño lago, de la nada aparecen los camellos, muy cancheros preparados para toda selfie.

La experiencia empieza con el ritual del café turco, que lo especian con cardamomo y no se parece en nada al nuestro, lo acompañan con dátiles, los más ricos y carnosos que hayas comido en tu vida que para los árabes símbolo de felicidad “quien se alimenta con dátiles engendra felicidad” además de “sanadores”. La tradición sigue con la shisha y te dan varios sabores para probar, si querés, después de esos rituales pasás al centro del lugar todo al aire libre bajo las estrellas, donde te acomodás en almohadones alrededor de mesas bajas para disfrutar la comida. Variedad de platitos para comer con la mano aocmpañado de pan árabe que es el finito y casi sin miga .

También tenés un sector para tatuajes de henna, nosotras nos hicimos y nos duró más de 10 días , podés elegir diseño, colores y cada artesana tiene su estilo. Queda divino en Dubai, después medio que llegás a Buenos Aires y te sentís una desubicada en la oficina jajajaj

Entre plato y plato, obvio hay una bailarina sexy que agita a los turistas. Es parte del show y los hombres se vuelven locos y no te voy a contar cómo termina para que no se pierda el encanto… porque de verdad, está buenísimo que si vas, te dejes sorprender como nosotras. Es espectacular.

DÍA 4 EN DUBAI

No teníamos nada planificado el 4to. día así que lo llamamos Día Libre. Elegimos volver a los zocos, recorrer las callecitas del viejo Dubai, hacer algunas compras y regatear ya cancheras. Vos siempre amagá que te vas sino te lo dejan al precio que ofrecés, y vas a ver que te lo aceptan!

Tomamos taxi directo y de nuevo los 30 grados. La primera parada fue el mercado de especias, metí mano en cuanto tarro encontré, compré hasta donde me dieron las manos: pistachos a granel, dátiles, sales especiadas, curry de colores, aceites exóticos, lo que no te imaginas, ahí lo encontrás!

Las alfombras tienen de verdad precios irrisorios, la vajilla oriental me encanta y hay unas carteras con piedras pegadas de diseños únicos, ninguna igual a la otra y de repente te aparecen cual China Town, vendedores de réplicas de carteras, muy buenas réplicas por cierto y te ofrecen llevarte a algún lugar cercano para que salgas de lo tradicional y vuelvas al consumo de “lujo”.

Después nos tomamos una barcaza para cruzar a través del creek (un arroyo gigante con salida al Golfo que atraviesa parte de la ciudad) y llegamos a un barrio tranquilo enfrente.


Entramos al super y nos maravillamos ante la pulcritud y orden que se respiraba en el lugar. Hicimos unas últimas compras y derecho al hotel para cambiarnos y salir en nuestra última noche en la ciudad que consistió en una cena topísima en el Armani Hotel en el mismo lugar donde empezamos, en el Burj Khalifa.

Nos acomodaron en la terraza con vista a la torre y a la fuente de las aguas danzantes y un excelente menú de mariscos, pastas y chocolates que dieron cierre a nuestra super aventura medio oriental. Por la madrugada volvimos al avión de las Mil y una Noches y vuelta a casa con la valija llena de dátiles e ilusiones.

Sin duda Dubai fue una de las ciudades más modernas, serviciales y turísticas que conocí y te puedo recomendar.

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