ESTUDIAR INGLÉS EN NY

Hace mucho tiempo que me llenan de mensajes acerca de una duda que tienen muchísimas chicas y es “Dónde estudiar inglés en NY” y hablando con una lectora como ustedes, que me contó acerca de su experiencia, me pareció genial compartirles lo que ella vivió en la ciudad que nunca duerme! y entonces le pedí que lo cuente en esta nota. Así que chicas buscando “Cursos de Inglés” en la ciudad donde los sueños se hacen realidad! Get ready to start now! Enjoy!
Andy Clar.

MI EXPERIENCIA EN TARRYTOWN – NEW YORK

Por Sofía Quilici – Periodista @sofiaquilici Vivir la experiencia de ser una New Yorker es todo lo que buscamos cuando viajamos a la Gran Manzana. Las calles de películas, los Roof Tops con grandes miradores hacia la ciudad llena de luces, y la clásica foto en el Central Park. Sin embargo, si de sentirte como un residente se trata, existen espacios en el Estado de Nueva York que resultan infaltables a la hora de planificar un viaje donde la cultura estadounidense sea el ingrediente principal.

A los 22 emprendí mi primer viaje. No sólo fue la primera vez que tomaba un vuelo a New York, sino que nunca había salido del país sola. Durante mucho tiempo siempre tuve el mismo objetivo, ir allá a estudiar inglés. Luego de mucho ahorro y esfuerzo, tuve el pasaje en mi mano y un lugar nuevo me estaba esperando. No, no era ni Manhattan, ni Brooklyn y New Jersey. Yo elegí Tarrytown: una villa ubicada en el condado de Westchester –que forma parte del Estado de NY- y al que se puede llegar en tren después de un viaje de 40 minutos desde el Grand Central.
Allí estuve durante un mes entero, alojándome en un campus cuya imagen era fiel a las universidades que vemos en las películas teens americanas. A diferencia de cualquier facultad en Estados Unidos, este lugar era más bien un instituto, que llevaba el mismo nombre que la empresa que me gestionó todo fue Education First: EF. Esta experiencia, les aseguro, no fue sólo sobre perfeccionar mi inglés 😉 

FUE SOBRE APRENDER UNA CULTURA

A diferencia de Manhattan, donde la mitad de la población habla español, Tarrytown es un condado típico estadounidense, donde podés encontrar la tienda de antigüedades, el local de ropa vintage, y el shop de yogurt helado en la misma cuadra. Claro, las grandes cadenas nunca se quedan afuera de nada y el mercado más grande que se puede ver es 7-Eleven en la esquina central.
Los pintorescos locales y los edificios forman parte del recorrido obligado para los turistas. Sin embargo, este pequeño lugar encuentra enormes parques verdes y un entorno natural que ofrece senderos junto al río, ideales para descansar.

FUE SOBRE PERDERSE EN CADA RINCÓN

Caminé mucho, pero mucho. Y es que el lugar donde me estaba alojando estaba a algunas cuadras para arriba, con subidas pronunciadas y curvas importantes. Cada uno de los pasos te permitía elegir caminos diferentes para llegar a destino. Entre la estación de tren y el Campus existía unos 15 minutos de caminata (o un remis por 1 dólar) que permitían observar la clásica estación de bomberos y Music Hall que transmitía algun que otro show los fines de semana. FUE SOBRE EL INTERCAMBIO DE EXPERIENCIAS

Una de las principales ganancias que se obtienen en un viaje refiere siempre a las amistades, a los momentos compartidos. Me tocó convivir con otras tres chicas durante un mes entero. Éramos Argentina, China y Holanda en un mismo rincón, compartiendo los mismos cursos y tratando de comunicarnos lo mejor que podíamos, un desafío que hay que vivir. Como nombré antes, al mejor modo película teen, teníamos un comedor donde cada uno se auto servía la comida –todo lo que quisieras- y compartías mesa con muchas otras personas que, hasta ese momento, no conocías. Era imposible no aprender inglés.

FUE SOBRE DESAFIARME A MÍ MISMA
Debía organizar mis finanzas. Comer, pagar el tren para ir a Manhattan a recorrer –admito que también salir-, compras, y muchos otros gastos que, con 22 años y en otro país, al principio daban miedo. Sin embargo, no hay nada que la buena organización y una planilla de Excel bien armada no puedan solucionar.Todos los días teníamos clases: por la tarde o por la mañana, alrededor de 4 horas por día y obvio ¡teníamos los fines de semanas libres! Todos, de edades y nacionalidades diferentes, compartíamos el mismo curso, según el nivel de inglés al que nos adecuaban. Al comienzo, temía que me resultara aburrido y que existiera la posibilidad de que me enseñaran cosas que ya sabía. No pasó. Aprendí más de lo que imaginé y el idioma logré perfeccionarlo un 100% gracias a los tres docentes que me tocaron, todos estadounidenses quienes tenían al inglés como lengua de nacimiento. Tengo que admitir, además, que fue poco el tiempo que le invertí fuera de la clase ya que la manera de aprender va más allá de un aula, sino que estás las 24hs del día hablando y pensando en ese idioma, no sólo con tus 10 o 12 compañeros de curso, sino con cualquiera que se te cruce por el campus.

El primer día se trata de conocer el lugar, la gente que te va a ayudar y aprender cómo funciona todo. El campus es tan grande que hay partes que no llegué a visitar, como la pileta de natación u otros edificios donde también había habitaciones. Un dato: los edificios se dividían según edades, en el mío teníamos entre 20 y 28 años.

Lo interesante es que no sólo fue un desafío cada clase de inglés, sino que también se puede optar por clases especiales como Business English, Journalism English, Art English, entre muchas otras opciones, según el nivel de inglés. Yo opté por Business, una materia que se convirtió en toda una aventura porque no tenía idea de números, pero fue más allá, y eso nunca fue un impedimento.
FUE SOBRE DIVERTIRME

Tengo que admitir que la primera duda que me surgió fue si tendría el tiempo suficiente para estudiar y, al mismo tiempo, realizar mis escapadas a Manhattan para conocer esa Nueva York de película que todos queremos. Definitivamente lo logré. Ese camino de 40 minutos en tren, los primeros días fueron el mejor momento para mirar por la ventana y ver lo que había logrado. A los últimos días se convirtió en ese espacio para descansar y recargar energías para la próxima salida.

Alojarme en un lugar fuera de Manhattan no fue un impedimento. Muchos de los alumnos y alumnas que estudiaban en el campus, en vez de alojarse allí, optaron por una casa de familia. Sin embargo –y acá voy a ser sincera- nunca me arrepentí de mi elección; al ser mayor de edad (21 años en América del Norte) podía llegar a la hora que más me gustara por la noche, me encontraba con gente nueva todos los días, compartía la habitación con personas que nunca habría imaginado pasar el rato, podía tirarme en el pasto a ver el cielo newyorkino y hasta podía levantarme hasta una hora más tarde los días que cursaba a la mañana por estar a dos pasos del aula.Tarrytown, definitivamente fue la mejor opción para conocer la real cultura de Estados Unidos, esa que, en la vorágine de la gran ciudad se puede llegar a perder.

ALGUNOS TIPS:

  • Lo mínimo que recomiendan es 2 semanas de curso general de inglés para obtener los conocimientos necesarios –si es que ya tenes una buena base- y que también te va a permitir recorrer New York. En mi caso, opté por un mes. También hay opciones de ¡hasta un año!
  • Tenes que dar un examen previo donde evalúan tu nivel de idioma. Al final del viaje volves a realizar el mismo examen para conocer tu progreso.
  • Es importante que planees este viaje con, por lo menos, medio año de anticipación.
  • La mejor época para realizarlo es en el verano de Estados Unidos (de junio a septiembre) ya que el campus se puede disfrutar mucho más, al igual que las villages que se encuentran alrededor.
  • Depende cómo armes tu pack desde Argentina (viaje, seguros, comidas, habitación, materiales) no sólo será cuánto te saldrá, sino también los dólares que luego vas a necesitar. En mi caso, que elegí pagar lo que más pudiera por adelantado –las comidas eran claves porque me incluía desayuno, almuerzo y cena- el mayor gasto que tuve que afrontar fue el tren a Manhattan –unos USD10 por viaje- y, obvio, lo que me compré.
  • ACÁ TENES MÁS INFO: https://www.ef.com.ar/
  • Es un viaje que se puede realizar acompañada, pero recomiendo, hacerlo sola. La experiencia es mucho más fructífera, y vas a estar más abierta a nuevas experiencias”.

 

 

 

 

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