NY PARA ELLOS TAMBIÉN

Por Leo Ferri, periodista.

“Muchos hombres leen Chicas en NY” fue lo primero que me dijo Andy, y tenía razón. Cuando estaba planeando mi primer viaje a Nueva York recuerdo haber pasado por la web, seguramente porque Google me dijo que era un buen lugar para investigar dónde comprar lindo y dónde comer cosas ricas.

Aquellos 10 días en mi habitación alquilada de Lower East Side alcanzaron para hacer todo lo que quería, pero a los pocos meses ya quería volver. Tardé bastante más que unos meses, pero finalmente en noviembre de 2015 estuve ahí por este trabajo, y gracias a esta nota que escribí fue que Andy y yo nos pusimos en contacto. Ambos coincidimos en que si tantos hombres entran acá, también merecían tener su propia nota con recomendaciones para ellos. Por eso, si es que viajás solo o acompañado, acá te dejo una pequeña selección de recomendados masculinos. Una microguía para “Chicos en NY”.11378408_763605110424770_48892048_n

La música, la tele y el cine, todo en NY.
Si sos de los que, como yo, no le interesa ir al los museos pero no podés dejar de visitar el barrio donde surgieron los Ramones, donde Led Zeppelin ilustró su disco Physical Graffiti o de caminar las mismas veredas que los personajes de Seinfeld, Nueva York es tu lugar. Un día dedicado a recorrer Lower East Side, Soho y East Village puede darte muchas sorpresas. En el 315 de Bowery vas a encontrar la tienda de John Varvatos, que no es otro lugar que el viejo CBGB, el lugar donde los Ramones y gran parte del punk y la new wave neoyorkina crecieron. No hace falta comprar nada para disfrutar de las paredes originales del lugar, y los empleados no van a tener ningún problema en que saques fotos.11280081_1593265840946988_441132719_n

Si te gusta Led Zeppelin podés visitar el 97 de St. Marks Place, en East Village, un barrio que a todas horas y a diferentes volúmenes transpira rock. Y en la esquina de la avenida A con la 7th St vas a poder encontrar el mural que hicieron en honor a Joe Strummer, cantante de The Clash. Y como la pared pertenece al Niagara Bar, podés tomarte una buena pinta de cerveza en su honor. Y hay más: el edificio de Friends (en Greenwich Village), el restaurante de Seinfeld (en Upper West), los estudios Electric Ladyland de Jimi Hendrix (en Soho) y las calles de casi cualquier película que hayas visto, desde los clásicos de Woody Allen hasta “El diablo viste a la moda”.shutterstock_332668010484489_199589833504937_406902199_n

Deportes.
Al contrario de lo que se piense, presenciar un partido de la NBA o de la liga de hockey sobre hielo puede ser muy accesible. El Madison Square Garden (en el cruce de 8th Ave y la 34th St.) sirve como casa para los New York Knicks y los New York Rangers, y durante las temporadas regulares suele haber un mínimo de dos o tres partidos por semana de cada equipo. Para ver básquet (un deporte mucho más popular en la Argentina que el hockey sobre hielo), se pueden conseguir tickets desde U$S25, que dependerán mucho del partido (no todos cuestan lo mismo) y de la ubicación. Una vez adentro del estadio, se podrá comprar una camiseta del equipo (aprox. U$S80), una gorra o cualquier tipo de merchandising. Hay combos de gaseosa o cerveza + hot dog por unos U$S18, que se llevan y disfrutan desde el asiento. Por su estructura, cualquier ubicación es buena y sirve para disfrutar del partido, de la experiencia y del show que se monta en cada momento libre. Todo hace un combo que justifica cada centavo invertido.12256743_189632861371846_119726582_n

¿Siempre quisiste ser una estrella de rock?
En Arlene’s Grocery podés serlo. Este bar te invita todos los lunes a las 10PM a ser parte del show de karaoke más espectacular del mundo, pero no con una musiquita berreta de fondo, sino con una banda real tocando en vivo. Imperdible para los que se animen y tengan una mínima afinación, pero también para ver lo bien que funciona una idea tan simple. Queda en el 95 Stanton St, en Lower East Side.292270_142640745860305_457709496_n

Las compras.
Los hombres también compramos, aunque quizás no de la misma manera o las mismas cosas que las mujeres. Comprar es una actividad en sí misma, y en NY es tanta la oferta que es fácil sentirse abrumado y no saber por dónde empezar y qué elegir. Mi recomendación es comprar por Internet los artículos de tecnología y mandarlos al hotel. Sitios como Amazon no cobran envío cuando la compra es mayor a U$S35. También están buenos lugares como Best Buy, B&H (sobre todo para fotografía) y, por supuesto, las tiendas Apple Store (mi favorita está en la Grand Central Station, porque de paso te deja conocer ese lugar maravilloso). Si lo que querés comprar es ropa y en cantidad, quizás como hombre te resulte más práctico concentrar todas las compras en un día e ir a un outlet como Jersey Gardens (leer esta nota) , que está a media hora de viaje desde la terminal de ómnibus Porth Authority y tiene precios muy bajos. Ahí vas a encontrar casi todas las marcas que buscás (desde Levi’s hasta Uniqlo, Penguin, Victoria, Nike y Adidas) y sin pagar ni un centavo de impuestos.shutterstock_173302136

La arquitectura.
En Nueva York todo es grande, y si uno tiene la sensación de estar abrazado por edificios es porque realmente es así. Es imposible no caminar e ir mirando para arriba, aunque también está bueno mirar las veredas de baldosones gigantes y encontrar ahí la respuesta a porqué es imposible encontrar una floja y salpicarse el pantalón. NYC está llena de edificios emblemáticos, independientemente de su tamaño. Mis favoritos son el Rockefeller Center (con el mirador Top of the Rock), el Empire State, el Flatiron y los ya mencionados Grand Central Station y MSG; pero hay muchos más. Sumergirse en Greenwich Village, con todas sus casitas bajas e iguales, es como estar en cualquier otro lado menos en Manhattan. Otro paseo que involucra mucho a la arquitectura y el diseño es el High Line, un parque elevado que se construyó sobre unas vías abandonadas, y que bordea el Río Hudson (mas info en esta nota)12256791_773096106155513_1872499895_n

Quedan mil cosas más. Hay tantas maneras de disfrutar Nueva York como personas sobre la tierra, y cada una hará su experiencia. En lo personal, los momentos en que más disfruté la ciudad fueron aquellos en que dejé los planes de lado y me puse a caminar sin demasiado rumbo, cuando me perdí en el subte y tuve que salir a tomar un taxi para volver a casa (sí, el taxista era hindú), cuando me tiré en el Tompkins Square Park a descansar o cuando pude probar esas porciones gigantes de pizza o el famoso pollo frito. Porque los detalles son los que marcan la diferencia.

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Leonardo Ferri es periodista. Escribe sobre espectáculos, sociedad y cuestiones varias en Página 12, La Nación, Ohlalá y Playboy. Podés seguirlo en Twitter y en Instagram como @soyLeoFerri

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